«Argentina necesita encontrar un rumbo». Lo dicen los economistas, los políticos, los titulares. Y mientras tanto vos, que no decidís la política económica, sentís un nudo en el pecho que no se va. La inflación en 2,1% mensual, las discusiones, la incertidumbre. ¿Te suena? No es solo preocupación por el país: es algo mucho más profundo.
Hoy quiero hablarte del lado B de esa angustia. La mirada que nadie está dando.
Cuando el país no tiene rumbo claro, algo se activa en tu sistema nervioso. Porque tu cerebro está diseñado para sobrevivir, no para vivir en la incertidumbre. La falta de certeza sobre el futuro enciende exactamente las mismas alarmas que un peligro concreto. No distinguís «no sé qué va a pasar con el dólar» de «estoy en peligro». Tu cuerpo responde igual: tensión, insomnio, irritabilidad, cansancio.
Y ahí empieza la confusión: creés que estás angustiado por la economía, cuando en realidad estás tocando un miedo más viejo: el miedo a no tener control, a no saber quién sos cuando todo lo externo se mueve.
Hay personas que atraviesan crisis económicas con más serenidad que otras. ¿Qué tienen diferente? No es la plata. Es el piso interno. Si tu estabilidad emocional depende de lo que pasa afuera —el sueldo, el dólar, el gobierno, la noticia— vas a vivir en una montaña rusa. Porque lo externo, por definición, es inestable.
La ansiedad por el futuro no se calma con un pronóstico. Se calma construyendo un centro que no dependa del pronóstico.
El país va a seguir teniendo marchas y contramarchas. Esa es la naturaleza de la historia argentina: ciclos, promesas, decepciones. Si cada ciclo te arrastra con él, no estás viviendo tu vida, estás viviendo la de los titulares.
No podés controlar la macroeconomía. Podés controlar, y mucho más de lo que creés, tu microcosmos: tus hábitos, tus vínculos, tu respiración, tus pensamientos. Ahí está la verdadera soberanía.
Cierro con una pregunta que les hago a mis consultantes cuando la angustia por el país les nubla la vida: si mañana el país se acomodara mágicamente, ¿qué quedaría sin resolver en vos?
Ahí, en ese silencio, está la verdad. Porque muchas veces usamos el «problema país» como una pantalla gigante para no mirar lo que sí está a nuestro alcance sanar. Y no es que el país no importe: importa, y mucho. Pero tu paz no puede quedar secuestrada por variables que no manejás.
Argentina va a encontrar su rumbo, o no, cuando le toque. Vos podés empezar a encontrar el tuyo hoy. Y eso, te aseguro, cambia todo.
Si la incertidumbre te está pesando más de lo que podés sostener, no es debilidad: es una señal para pedir acompañamiento. Te espero en el consultorio: https://www.terapiasmarcela.com/consultorio