Malvinas vuelve a estar en agenda, y con ella aparece en millones de argentinos una sensación difícil de explicar: una mezcla de bronca, tristeza y orgullo. Hoy te invito a mirar el lado B de esa emoción colectiva. Porque hay una herida que no terminamos de llorar, y se transmite de generación en generación.
Cada vez que Malvinas aparece en las noticias, no reacciona solo tu cabeza: reacciona una memoria que viene de antes. La guerra del 82, los pibes que no volvieron, el reclamo que no cesa. Esa carga no quedó archivada: se transmitió a los hijos, que la recibieron sin saber nombrarla.
En psicogenealogía y en la mirada transpersonal esto tiene un nombre: duelo no resuelto que se hereda. Lo que una generación no puede llorar, la siguiente lo carga como mochila invisible.
No es solo política: es identidad. Las naciones, como las personas, también tienen su historia emocional. Y las heridas colectivas funcionan igual que las personales: si no se elaboran, se actúan.
En Argentina hablamos de soberanía, de reclamo, de geopolítica. Casi nunca hablamos del duelo: de los 649 caídos, de sus madres, de los excombatientes que volvieron y no encontraron contención, de una sociedad que durante años los miró con vergüenza. La vergüenza es el duelo que no se pudo hacer.
Una nación que no puede llorar sus pérdidas queda condenada a repetirlas como síntoma: bronca crónica, grieta, resignación.
No tenés que ser veterana ni descendiente para sentir. Las heridas colectivas nos atraviesan a todos. Ponerle palabras a lo que se mueve adentro es el primer acto de sanación.
¿Qué pasó en tu familia con Malvinas? ¿Había un hermano movilizado, un miedo, un silencio? Muchas veces la ansiedad de hoy tiene raíz en duelos familiares de entonces que quedaron sin palabra.
La bronca es energía que busca justicia; el homenaje es energía que busca sanación. Las dos conviven, pero solo el homenaje te devuelve paz.
El trabajo transpersonal nos enseña que sanamos lo colectivo sanando lo personal. Cada argentino que hace su duelo —el que sea— le devuelve humanidad al tejido de todos.
Si esta semana sentiste que Malvinas te movió algo adentro, no lo dejes pasar. Esa emoción es una puerta. En el consultorio trabajamos duelos personales y familiares con herramientas transpersonales, para que lo heredado deje de pesar y se vuelva memoria viva. Agendá tu sesión acá.