Lo que Mirtha Legrand nos enseña a los 99 años (y no es genética)

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30/08/2026

Lo que Mirtha Legrand nos enseña a los 99 años (y no es genética)

Mirtha Legrand tiene 99 años y esta semana volvió a ser noticia: contó detalles de lo que ganó con su primera película, sigue trabajando, sigue con proyectos, sigue sentándose a su mesa. Y mientras todos comentan su vitalidad como si fuera un milagro biológico, casi nadie se hace la pregunta que de verdad importa: ¿qué es lo que mantiene viva a una persona durante casi un siglo?

Spoiler: no son los genes. O no solamente. Hay algo que la ciencia se esfuerza en explicar y que la sabiduría de siempre ya sabía: el propósito es la fuerza vital más poderosa que existe.

El «para qué» que sostiene el cuerpo

Viktor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración, lo descubrió en el infierno: los que tenían un «para qué» resistían más. No los más fuertes, no los más sanos. Los que tenían una razón para seguir. Y lo dejó escrito en una frase que debería estar en todos los consultorios: quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo.

Mirtha es la demostración viviente de esa ley. No está viva porque sí: está viva porque tiene una mesa a la que volver, una pregunta que hacer, un público que la espera, una historia que contar. La vocación sostenida en el tiempo es una forma de inmortalidad cotidiana. Mientras haya un «para qué», el cuerpo se levanta.

Lo que la mirada transpersonal ya sabía

Desde esta mirada, la persona no es solo cuerpo y mente: es un campo de sentido que trasciende lo individual. Y cuando ese campo está activo —cuando lo que hacés te conecta con algo más grande que vos—, la energía no se agota: se renueva. Es lo que los japoneses llaman ikigai: la razón por la que te levantás cada mañana. Es lo que las tradiciones de nuestra tierra llaman «tener misión».

Y no hace falta ser Mirtha para tenerlo. Un abuelo que cuida su huerta tiene ikigai. Una maestra que enseña con amor tiene misión. Una mujer que arma una olla popular tiene propósito. La longevidad con sentido no es privilegio de famosos: es un derecho de cualquiera que se anime a tener un porqué.

El lado B de la vitalidad

Y acá viene la parte incómoda, porque también hay que mirarla: Mirtha también vivió pérdidas. Su marido, sus amigos, los cambios de época, las críticas, los años que pasan para todos. Nadie llega a los 99 sin haber transitado el dolor. La diferencia no es que a ella no le tocó sufrir: es que el sufrimiento no la retiró de la vida.

El propósito no es la ausencia de dolor. Es la decisión de seguir teniendo una razón para levantarse, aun con dolor.

El riesgo del trabajo, ojo, también existe: hay personas que usan la actividad como una forma de no mirar la muerte, de no parar nunca porque parar sería sentir. Eso no es propósito: es escape. El propósito sano se distingue porque también sabe descansar, disfrutar, soltar. La mesa de Mirtha, si la mirás bien, no es solo trabajo: es encuentro, es juego, es vínculo. Ahí está el equilibrio.

Tu mesa, tu misión

Entonces la pregunta no es «¿cómo llego a los 99 como Mirtha?». La pregunta es más simple y más urgente: ¿qué te levanta a vos de la cama cada mañana? Y si la respuesta es «nada» o «la obligación», ahí hay una alarma que no se apaga con vitaminas ni con descanso.

El propósito no se encuentra como quien encuentra una moneda en la calle. Se construye: probando, sirviendo, cuidando, creando, vinculándote. Y a veces hay que perderlo todo para descubrir cuál era. La buena noticia es que nunca es tarde: Mirtha empezó en el cine hace más de ocho décadas y todavía está encontrando formas nuevas de seguir.

La vitalidad no es un regalo genético. Es una decisión diaria: la decisión de tener una razón para vivir. Y si hoy no la encontrás, no es que no exista: es que quizás esté tapada por el cansancio, el duelo o el miedo. Eso se trabaja. Eso se acompaña.

Si sentís que te falta el «para qué», que los días pasan sin rumbo o que la vida se te volvió una obligación, te invito a recuperar tu propósito. Vamos a buscar juntos eso que te enciende.

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