El lado B de la sensibilidad auditiva: la excusa que revela tu miedo a querer

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29/08/2026

El lado B de la sensibilidad auditiva: la excusa que revela tu miedo a querer

El lado B de la «sensibilidad auditiva»: la excusa que revela tu miedo a querer

Se volvió viral la excusa de una joven para rechazar a un chico en Tinder: le dijo que no podía salir con él porque tenía «sensibilidad auditiva». Las redes se rieron, lo convirtieron en meme, lo dejaron pasar. Pero a mí me quedó una pregunta dando vueltas: ¿cuántas veces, con excusas más o menos creativas, te escapaste de alguien que se te acercaba de verdad? El lado B de este chiste es una herida enorme: el miedo a la intimidad.

La excusa como escudo

Nadie inventa una excusa sin motivo. Decir «no me gustás» es difícil, expone, da culpa. Decir «tengo sensibilidad auditiva» es más fácil: es una barrera que no deja entrar y que, encima, te deja bien parado. El otro no es rechazado, es «incompatible». Y vos no sos el malo de la historia.

Pero el escudo que te protege del otro, también te encierra. Porque cada excusa que fabricás para no acercarte es una pared más en tu propia casa. Y al final, vivís en una habitación donde nadie puede entrar —ni siquiera vos.

El miedo que no se dice

Detrás del rechazo con excusa casi siempre hay miedo. Miedo a que te lastimen, a que te vean de cerca, a que descubran que no sos tan perfecto como tu perfil. Miedo, en el fondo, a que te quieran y después te dejen. Es más seguro no empezar que arriesgarse a perder.

No es que no quieras vincular. Es que aprendiste, muy temprano, que querer duele. Y preferís el frío conocido al calor incierto.

La mirada transpersonal lo llama contracción: el alma se repliega para no sentir. Y funciona, eh. Te protege. Pero te deja a medias: a salvo y solo, todo al mismo tiempo.

Apps, catálogos y vínculos descartables

Las apps de citas nos entrenan en la lógica del descarte: swipe, siguiente, siguiente. Gente como productos. Y en un catálogo, siempre creés que puede aparecer algo mejor. Así se hace imposible sostener el vínculo con una persona real, que ronca, que se equivoca, que no viene con garantía.

La «sensibilidad auditiva» es el síntoma de una cultura que no tolera el ruido del otro. Pero el amor es ruido: es la vida del otro entrando en la tuya. Sin ruido no hay vínculo, hay pantalla.

Nombrar el no, abrirse al sí

Hay una manera adulta de decir que no, sin lastimar y sin esconderte: «no quiero», «no es por ahí», «gracias, pero no». Decir la verdad es un acto de respeto —hacia el otro y hacia vos. Y es, además, el primer paso para poder decir que sí cuando alguien valga la pena.

Señales de que te escapás de la intimidad

  • Siempre hay un «pero» para no avanzar.
  • Inventás excusas creativas para no concretar citas.
  • Te aburrís o te asustás cuando el vínculo se pone serio.
  • Preferís la fantasía del chat a la presencia real.

El lado B

El lado B de la excusa viral no es el ingenio de la joven. Es la soledad que se esconde detrás de tanta creatividad para no querer. Porque el miedo a la intimidad no se va con más matches: se va mirándolo de frente.

Podés seguir esquivando, o podés empezar a preguntarte qué te pasó que aprendiste a protegerte tanto. El amor no pide que bajes todas las murallas de golpe: pide que reconozcas que están ahí.

Si sentís que te escapás cuando algo se pone serio y querés entender por qué, te espero en el consultorio: https://www.terapiasmarcela.com/consultorio