Somatización: qué es y cómo el cuerpo expresa lo que no podés decir

Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal ·

Te hacés todos los estudios, dan bien, y el cuerpo igual te duele. La somatización es exactamente eso: cuando una emoción que no encuentra palabras se expresa a través del cuerpo. No es exagerar, no es «estar loca», no es inventarte un malestar. Es tu cuerpo haciendo de traductor de algo que todavía no pudiste nombrar.

Qué es la somatización

Hablamos de somatización cuando un conflicto emocional se manifiesta en síntomas físicos: dolor, tensión, presión en el pecho, problemas digestivos, contracturas, un cansancio que no se va ni durmiendo. La medicina suele llamarlos «síntomas sin causa orgánica». Desde la mirada transpersonal, sin embargo, no están «sin causa»: la causa está en tu historia, en lo que viviste y en lo que nunca pudiste decir en voz alta.

El cuerpo no distingue entre una amenaza real y una emocional. Cuando algo te angustia, se prepara igual que si viniera un peligro físico. Si esa alarma se enciende muchos días seguidos, el cuerpo empieza a hablar en su propio idioma.

Los síntomas más frecuentes

Mirá un detalle: normalmente no es «todo el cuerpo», es una zona. Y esa zona casi siempre tiene una historia detrás.

Por qué el cuerpo somatiza

Porque las emociones no se van solas: lo que no se expresa se imprime. Cuando durante años te enseñaron que no había que quejarse, que primero los demás y vos después —o nunca—, el cuerpo se convierte en el único lugar donde ese malestar puede aparecer.

Hay tres momentos típicos en los que la somatización se agudiza:

Somatización y terapia transpersonal

La terapia transpersonal no busca «apagar» el síntoma. Busca entender qué te está diciendo. Trabajamos con el cuerpo, con la emoción y con el sentido: qué pasó en tu historia, qué creencia se instaló ahí y qué necesitás para dejar de sostenerlo desde el dolor.

Cuando el síntoma encuentra palabras, deja de necesitar el cuerpo para expresarse. No es magia ni una promesa rápida: es el trabajo paciente de escuchar lo que quedó guardado.

Cómo empezar a escuchar a tu cuerpo

El cuerpo no te está traicionando. Te está avisando, con los únicos recursos que tiene, que algo de tu historia sigue pidiendo ser mirado.

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Si sentís que tu cuerpo viene avisándote hace tiempo y ya no sabés para dónde agarrar, agendá una consulta en el consultorio y lo miramos juntas, sin apuro.

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