Ansiedad y crisis de pánico: qué pasa en tu cuerpo y cómo atravesarla
Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal · · Actualizado el 04/10/2026
El corazón se acelera de golpe. El pecho se cierra. Sentís que te falta el aire, que el piso se mueve, que te vas a morir ahí mismo. En la guardia te dicen que estás bien, que es «solo nervios». Y volvés a casa con la sensación de que sos una exagerada.
No sos una exagerada. Tuviste una crisis de pánico, y es una de las experiencias más aterradoras que existen. Quiero contarte qué pasa realmente en tu cuerpo, por qué la mirada transpersonal cambia todo y qué podés hacer cuando vuelva a aparecer.
Qué pasa en tu cuerpo durante una crisis de pánico
Tu sistema nervioso detecta una amenaza. El problema es que la amenaza no está afuera: está en una señal interna que tu cuerpo interpreta como peligro. Se activa el sistema simpático, se libera adrenalina y el cuerpo hace exactamente lo que haría si te persiguiera un perro: prepararte para huir.
Corazón rápido, respiración corta, manos frías, mareo, hormigueo, sensación de irrealidad. La crisis llega a su pico en unos diez minutos y baja sola. Lo importante: no te vas a morir y no te vas a volver loca. Es tu cuerpo cuidándote de más.
Lo que la ansiedad viene a decirte
Desde el enfoque transpersonal, la ansiedad no es una falla. Es un mensaje que llegó sin palabras. Y casi siempre dice algo de esto:
- Estás viviendo en piloto automático hace demasiado tiempo.
- Estás sosteniendo algo que no te corresponde: la casa, la familia, el trabajo, la culpa de todos.
- Estás desconectada de tu cuerpo y solo te enterás de él cuando grita.
- Hay una decisión que venís postergando y ya no entra en tu pecho.
- Hay una herencia emocional en tu historia familiar que estás cargando sin saberlo.
Cuando la ansiedad se escucha, se calma. Cuando se calla con «no pasa nada», vuelve más fuerte. No es capricho: es memoria del cuerpo.
Qué hacer en el momento de la crisis
Estas herramientas no reemplazan el tratamiento, pero ayudan a atravesar el pico:
- Nombrá lo que pasa: «esto es ansiedad, en diez minutos baja». Poner palabras saca al cuerpo del modo pánico.
- Exhalá más largo que inhalá: inhalá en 4, exhalá en 8. La exhalación larga activa la calma.
- Fijate el entorno: nombrá cinco cosas que ves, cuatro que escuchás, tres que tocás. Volvés al acá y ahora.
- Poné los pies bien en el piso. Empujá el suelo con las plantas. El cuerpo necesita saber que hay piso.
- Agua fría en las manos o la cara. Cambiar la temperatura del cuerpo corta el circuito de alarma.
- No pelees con la crisis. Resistirla la agranda. Dejala pasar por vos como una ola.
El trabajo de fondo
Lo importante no es solo apagar el incendio, sino entender quién lo encendió. En terapia transpersonal miramos tres niveles: qué está pasando en tu cuerpo, qué está pasando en tu historia y qué está pidiendo tu alma.
Muchas mujeres llegan al consultorio con ataques de pánico y descubren, con el tiempo, que estaban viviendo una vida que no era suya. Ese es el lado B: la crisis como punto de quiebre, no como condena. Como un llamado a parar antes de enfermar.
El camino incluye aprender a sostener la respiración, poner límites, mirar la historia familiar y la propia, y reconstruir la relación con tu cuerpo. No se hace de un día para el otro, pero se hace. Y no lo hacés sola.
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Si vivís con miedo a la próxima crisis, podés agendar una consulta en el consultorio y empezar a respirar distinto.