De mis consultas IV: Trombofilia e infertilidad

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17/02/2018

De mis consultas IV: Trombofilia e infertilidad

Antes que nada, quiero agradecer infinitamente a la consultante, de 38 años, por compartir su historia. Hay que tener en cuenta que la consultante llega en búsqueda de una sanación. Con sus emociones a flor de piel. Angustiada. Desolada por la pérdida de 3 embarazos.

Nota: Los nombres de las personas fueron modificados para resguardar la identidad de las mismas.

Las trombofilias son trastornos en el sistema de coagulación sanguínea. Se manifiestan como una alteración en el equilibrio entre la formación y la destrucción de coágulos, lo que nos predispone a desarrollar fenómenos trombóticos, como la formación de coágulos arteriales o venosos. En las mujeres embarazadas hay una tendencia natural hacia la formación del coágulo. Es un mecanismo propio del organismo como forma de protegerse y prepararse para detener las hemorragias que va a sufrir el cuerpo durante el nacimiento. Pero si no hay un freno a esta situación natural, los coágulos pueden obstruir los vasos sanguíneos y dificultar la adecuada oxigenación y nutrición del bebé, lo que puede ponerlo en riesgo.

Para la decodificación bioemocional, es un programa de infertilidad. Por alguna razón, el inconsciente biológico determina que es bueno para una madre no traer hijos al clan.

Para poder decodificar debemos estudiar su vida desde el nacimiento hasta la fecha, el periodo que se denomina Proyecto Sentido (PS) y analizar el árbol genealógico (TG).

Soledad la consultante, tiene un primer embarazo totalmente normal, del cual nace una hija. Luego intenta quedar embarazada y pierde 3 embarazos, todos varones. Embarazos  de 25 semanas, de 20 semanas, y de 12 semanas respectivamente. TODOS VARONES, y los pierde en el inodoro! Durante el ultimo embarazo y ya diagnosticada con trombofilia y medicada con heparina, igualmente lo pierde.

Comenzamos, sanado esos duelos no hechos de sus hijos no nacidos.

Descargando las emociones tan dolorosas. Dandoles la orden de hermandad que les corresponde y poniéndoles nombre a esos hijos. Es muy importante el reconocimiento de estos bebés!

Luego seguimos analizando el embarazo de Soledad, qué pasaba en el vientre de su mamá durante su gestación.

En otra sesión analizamos profundamente su árbol genealógico.

En embarazo de Soledad, su mamá Rosa es abandonada por el padre. Los abuelos de Soledad no quisieron que nazca en una clínica, porque ellos decidieron criarla como propia, ya que consideraban una vergüenza, que su hija haya quedado embarazada sin marido.

El parto fue atendido por una partera del barrio, y nace Soledad, sin inconvenientes. A la semana de nacer Soledad, su mamá Rosa se siente mal y expulsa un bebé muerto en el inodoro (que sería mellizo de la consultante).

Soledad pierde un embarazo de 27 semanas, otro embarazo de 12 semanas, y otro de 20 semanas. Todos los pierde… en el inodoro.

Comenzamos con el estudio de su árbol genealógico. Ese día que viene a la consulta, aparece un pasaporte de su bisabuelo materno ruso (voy a obviar los nombres) nacido el 17/3/1898. Por lo que puse atención en este señor que apareció de golpe. Acá va la historia:

Su tío abuelo materno abusaba de su hermana, la abuela de Soledad, mientras ésta era niña. Cuando esta niña, también llamada Rosa (la abuela de Soledad, que se llama igual que la mamá) tuvo su primer hemorragia (menstruación), su hermano deja de violarla. Luego mas adelante, Rosa tiene un novio y queda embarazada. Este bebé, que recibe el nombre de Carlos, desaparece: nunca supo la abuela Rosa si su hermano lo hizo desaparecer, o si nace muerto, o si es vendido. Nunca más supo de este bebé.

La abuela se separa, y luego forma nuevamente pareja. De esta relación nace la mamá de Soledad, doble por nombre de la abuela, ambas llamadas Rosa. Una hermana Angelina, que muere de grande de embolia, y un hermano que era adicto a aspirar cosas y se suicida de un tiro al corazón.

La mamá de la consultante también llamada Rosa como la abuela, al dar a luz, tiene a Soledad y a un bebé muerto, varón, hecho del cual se da cuenta una semana después del nacimiento de Soledad, como lo expliqué anteriormente y lo expulsa en el inodoro. A Soledad la crían sus abuelos como hija propia, y se entera de grande que su abuela era su mamá. A su papá lo reencontró el año pasado. Soledad es doble (significa que por fechas de nacimiento o de concepción están relacionados) de su papá, de su abuelo materno, de su bisabuelo materno ruso y de su otro bisabuelo materno sirio. Todos huyen de sus países.

Hay frases muy fuertes de Soledad: «Me sentía una asesina, porque mis hijos bebés no tenían alimento y morían.» Repito, nace una hija perfectamente sana, y luego pierde tres embarazos de 25 semanas, de 20 semanas, y de 12 semanas respectivamente. TODOS VARONES, y los pierde en el inodoro!

Otras frases: «Sentía que tenía una bomba de tiempo a apunto de explotar en la panza». «Mis primas y yo somos las sobrevivientes, no hay descendientes varones».

Mi interpretación fue que, para el inconsciente familiar, ella representa al bisabuelo, y que nacer varón en este clan es, literalmente, una cagada (perder bebés en el inodoro) porque desaparecés, te ahogás , vas a la guerra y no volver o  te morís. Ser varón es peligroso. La consultante se fue con diarrea. Lo que confirma que su inconsciente esta en proceso de sanación. Después de tres horas, me dice que no puede dormir porque no deja de ir al baño.

Posibles programantes :

Cuando escuché lo del tiro en el corazón, me resonó a «tengo que liberar sangre». Pero ahí mismo me pregunté, ¿y si tiene que liberar territorio? Siria, Rusia… estaba viendo el pasaporte del bisabuelo ruso y estudiando los problemas territoriales de Rusia y Siria. Es necesario prestar atención a cada frase, a cada acontecimiento del árbol, y el contexto histórico es fundamental para encontrar la historia.
La trombofilia viene a reparar, a mi entender, las pérdidas que hubo en el clan porque de alguna manera este árbol necesitaba frenar esas pérdidas (hemorragias) para poder seguir viviendo. Ese sería el sentido biológico de la trombofilia.

La abuela materna Rosa cría a Soledad, y ella cree que es su madre. Se entera ya de grande quién es su madre: la mamá de Soledad queda embarazada y el padre no se hace cargo (porque era casado) y la abuela, para salvarla del deshonor, se apropia de la niña y la cría como propia. ¡Otro programante! «Si quedás embarazada, te van a abandonar».

Todavía quedaba una sesión por realizar. Con Reorixins (terapia donde se busca el origen de la historia o conflicto) vamos a  desatar este nudo conflictivo y parece que los dos síntomas van de la mano. Cada uno contará su historia en la ceremonia. Los trabajos que se hicieron, además de la toma de consciencia de Soledad cuando estudiamos su árbol, fueron actos de psicomagia, corte con ancestros, carta a los ancestros, entierros de los no nacidos y reconocimiento de los mismos. Reconocimiento de su tío Carlos «desaparecido» y otros trabajos más.

En Reorixins, revivimos, reparamos y se les dio otro sentido a las historias. Fue una ceremonia muy conmovedora. Reconocer las distorsiones de este clan respecto al amor.

Luego de la sesión de Reorixins, Soledad se reencontró con su papá y hoy tiene una hermosa relación.
El día 29/5/2017 me envío un mensaje la consultante, embarazada de 4 meses y medio:

«Estoy muy bien, sin hipertensión, sin heparina, todo va muy bien, normal y sana mi placenta»

Soledad es la heroína de este clan. Ella vino a sanar este clan. Ella tomó consciencia y ella sanó!

Acá comparto la eco de Soledad, de 5 meses:

 

 

No necesita heparina, no tiene ningún síntoma de nada. Todo perfecto, creciendo genial, con las piernitas cruzadas, no muestra el sexo. La placenta perfecta. Si es varón se llamará Juan Pablo, y si es niña Clara. Se está moviendo mucho y bien. ¡Maravillosa sanación!

Dia 19/10/2017:
Les comparto la foto de Clara: nació sin heparina. Sana la bebé y la mamá. Un nuevo Humano Puente ha nacido.

Carta de Soledad:

Llegué a mi primera consulta, cerca del aniversario de mi tercera pérdida de embarazo. Estaba muy preocupada porque no me parecía un dato menor haber tenido una hija sana de un embarazo normal hace seis años, y luego haber perdido tres hijos varones por muerte fetal uterina y haberlos expulsado a los tres en el inodoro. Incluso yo misma soy melliza de un hermano varón que mi madre parió muerto en el inodoro. Fui diagnosticada médicamente con “trombofilia hereditaria”.
Cuando me encontré por primera vez con Marcela tenía además una movilización interna muy grande, mucha angustia, no podía disfrutar de mi hija, de mi familia, mi vida presente. Comenzamos a charlar acerca de mi árbol familiar: una constante era la pérdida de hijos varones. Entonces Marcela dijo la frase: «Tener hijos varones es una cagada”. Yo comencé a llorar con una angustia muy profunda como si una verdad honda fuera sacada. Hicimos el árbol completo en una pizarra y pude visualizar muchos sentimientos, imágenes, escenas familiares: un bisabuelo ruso que quería decir algo. Además tomé consciencia de los numerosos hijos no nacidos sólo en tres generaciones.

 

Marcela me propuso hacer la carta de liberación del clan y el ritual de simbolizar con piedras cada bebé no nacido para enterrarlos uno cada día y hacer el duelo. En total fueron diez piedras, a las que nombré, escribí frases de despedida, y durante esos diez días sentí muchos síntomas físicos, diarrea, vómitos, malestar, baja energía que fui recuperando al final. En ese lugar planté un hermoso limonero. En el segundo encuentro volví al útero de mi madre, pude experimentar mi gestación y lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, la presencia de mi mellizo y el momento exacto en que partió. Entré al Castillo y tomé todos los dones para mi clan: aparecieron fuerte las palabras amor, prosperidad, fe y sobre todo PERDÓN. Salí de ese encuentro muy movilizada con la certeza de que el proceso de toma de consciencia y sanación interior ya estaba en mí. En noviembre nació el primer hijo varón luego de tres generaciones: Bautista, hijo de mi prima, que antes había perdido dos embarazos.

 

Tuve la seguridad de que la condición que me llevó a la terapia fue un vehículo para sanar mi historia , la de mi familia y la de mi descendencia. Hoy me encuentro transitando un saludable y excelente embarazo disfrutando la seguridad de sentirme sanada, sin ningún síntoma de trombofilia. Mi sangre fluye con alegría y normalidad alimentando este ser que viene a traer la paz y ser el sello para mi clan atravesado por tantas pérdidas, abandonos, destierros, abusos, exilios… este bebé llega a casa.

 

Soledad.

 


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