En TikTok y en Instagram le llaman Loneliness Aesthetic. Playlists lo-fi, fotos en blanco y negro, frases como «sola pero en paz» sobre un fondo de atardecer. Millones de likes. La soledad como performance.
Pero hay algo que nadie está diciendo: la soledad no se postea. La soledad de verdad no tiene filtro Valencia. No viene con música ambiente. Es silencio a las tres de la mañana y un vacío que no se llena con notificaciones.
En terapia transpersonal trabajamos mucho con el arquetipo del Ermitaño. Es una carta del Tarot que habla de introspección, de silencio fértil, de retirarse para encontrar algo. No para esconderse de algo.
El retiro consciente es: «me quedo sola un tiempo porque necesito escucharme». La huida patológica es: «me quedo sola porque cada vez que me vinculo me lastimo, me decepciono, me canso, y es más fácil no intentarlo».
¿De cuál de las dos estás hablando cuando decís que preferís estar sola?
Después de 20 años de consultorio, te digo algo que vi cientos de veces: detrás del «no necesito a nadie» casi siempre hay una herida de abandono mal cerrada, una traición no procesada, o un vínculo temprano que enseñó que el otro es peligroso.
El sistema nervioso aprende. Si de chica aprendiste que depender de alguien duele, tu cerebro va a construir una narrativa hermosa para justificar por qué no necesitás a nadie. Va a hacer que la soledad parezca empoderamiento. Y no: es una defensa.
La soledad elegida conscientemente es poder. La soledad como mecanismo de defensa es cárcel. Una te expande, la otra te reduce.
Hay una fantasía muy actual: la persona que no necesita de nadie, que se banca sola, que no espera nada de los otros. Esa fantasía es mentira. No existe la autosuficiencia emocional completa. Somos mamíferos, nos regulamos en presencia. Tu sistema nervioso necesita de otros sistemas nerviosos para calmarse, para activarse, para sanar.
Un like no hace eso. Un like es información. Un abrazo es regulación. No son lo mismo.
Si sentís que cada vez te cuesta más conectar con gente, que preferís el teléfono a la cena, que las relaciones te agotan más de lo que te nutren, no es que seas «muy independiente». Es que tu sistema de apego está lastimado.
Y eso se repara. No con más soledad estética ni con más frases de Pinterest. Se repara en el vínculo. A veces con una terapeuta. A veces con una amiga a la que le decís la verdad. A veces simplemente reconociendo que esto que estás leyendo te está tocando algo.
El Ermitaño del Tarot no se esconde del mundo. Se retira un rato para volver con más luz. Volvé.
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