El Presupuesto 2027 llega al Congreso: el lado B de tu presupuesto emocional

Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal · · Actualizado el 04/10/2026

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Hoy el proyecto de Presupuesto 2027 llega al Congreso y todos discuten cómo se reparte la plata. Nadie discute cómo se reparte tu vida.

El proyecto de Presupuesto 2027 llega hoy al Congreso y la palabra suena en todos lados: cuánto se recauda, cuánto se gasta, qué partida crece, qué déficit toleramos, a quién le asignamos qué. Es la discusión de los números del país. Y mientras tanto, hay otra discusión que nadie da: la de tu presupuesto emocional.

Porque vos también tenés un presupuesto: la energía que podés dar, el tiempo que asignás, el amor que repartís y las deudas que arrastrás sin número de expediente. Y a diferencia del del Estado, ese presupuesto no se debate en ningún recinto: lo discute tu cuerpo, cuando no cierra.

Gastás más de lo que tenés (y no hablo de plata)

Hacé la cuenta de tu semana: ¿cuántas cosas hiciste «porque había que hacerlas»? ¿Cuántas veces dijiste «no puedo más» y seguiste igual? ¿Cuántas noches te acostaste con la cabeza llena de pendientes que ni siquiera eran tuyos? El déficit emocional es silencioso: se paga con insomnio, irritabilidad, contracturas y ese cansancio que no se va ni durmiendo. El país negocia su déficit fiscal; vos negociás el tuyo cada mañana, casi siempre en desventaja.

Tu presupuesto emocional, partida por partida

Si tu vida fuera un presupuesto, estas serían las partidas que nadie te enseñó a mirar:

El déficit que no aparece en ningún balance

Hay un síntoma que veo cada vez más en el consultorio: mujeres que sostienen todo —la casa, el trabajo, la familia, los afectos— y llegan agotadas, con la sensación de estar en rojo permanente. No es debilidad. Es un presupuesto desfinanciado: gastás en todos, invertís en nadie que se parezca a vos.

Y así como un país no sale del déficit solo con un esfuerzo más, vos no salís de esto «aguantando un poco más». Se sale con decisión: qué partidas vas a recortar (las demandas que no son tuyas), cuáles vas a ampliar (tu descanso, tu salud, tus deseos) y qué deudas emocionales vas a empezar a saldar (el perdón, el duelo, el permiso de elegirte).

Nadie te va a aprobar el presupuesto de tu vida. Ese presupuesto lo firmás vos… o lo firma el piloto automático.

Cómo reordenar tus números internos

Mientras el Congreso discute el presupuesto del país, aprovechá para discutir el tuyo. No para recortar tu vida, sino para decidir con conciencia dónde querés ponerla.

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Si sentís que tu presupuesto emocional está en rojo y no sabés por dónde empezar a ordenarlo, un espacio terapéutico te ayuda a mirar tus números internos con claridad y sin juicio. Podés agendar tu primera consulta en el consultorio, presencial u online.

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