No te angustia la plata: te angustia desaparecer
Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal ·
No te angustia la plata: te angustia desaparecer
La inflación subió, el empleo privado sigue cayendo y el salario real retrocede un mes más. Los titulares te lo dicen con números fríos: 2,1% mensual, 9.000 puestos menos, un año entero de retroceso. Pero hay algo que esos porcentajes no pueden medir, y es exactamente lo que estás sintiendo ahora mismo: esa opresión en el pecho cuando abrís la billetera, ese nudo en la panza cada vez que pensás en el futuro.
Te dijeron que es ansiedad por el dinero. Yo te propongo otra mirada, la que nadie está dando.
El dinero no es dinero: es un espejo
Desde la psicología transpersonal, el dinero no es un objeto neutro. Es una proyección. En la plata ponemos cosas que no tienen nada que ver con los billetes: cuánto valemos, cuánto merecemos, si alcanzamos, si somos suficientes. Por eso cuando falta, lo que se activa no es un problema de presupuesto. Es el miedo más viejo que tenemos como especie: el miedo a desaparecer.
Pensalo. Antes de que existiera el dinero, la escasez significaba literalmente la muerte. Sin comida, sin abrigo, sin tribu, no había mañana. Ese circuito quedó grabado en tu sistema nervioso. Y hoy, cada aumento de precios le habla a esa memoria ancestral, no a tu cuenta bancaria.
El trabajo como identidad: el otro golpe silencioso
El empleo privado cae desde hace un año. Y no es solo un dato económico: es un dato existencial. Porque en nuestra cultura, el trabajo no es lo que hacés, es lo que sos. "¿A qué te dedicás?" es la primera pregunta en cualquier mesa. Perder el trabajo, o vivir con miedo de perderlo, no amenaza tu ingreso: amenaza tu identidad.
El miedo a la escasez no se cura llenando la heladera. Se cura reconociendo que tu valor nunca estuvo adentro de la heladera.
Mientras sigas buscando la calma afuera —en el sueldo, en el ahorro, en el dólar— la calma se te va a escapar siempre. Porque lo externo, por definición, es inestable. La economía sube y baja. El mercado te da y te quita. Si tu centro está puesto ahí, vas a vivir en una montaña rusa que no elegiste.
El lado B de la angustia económica
Hay una noticia dentro de la noticia que nadie está contando. La crisis económica, mirada con honestidad, es una invitación brutal a reencontrarte con lo que verdaderamente sos. No lo digo con liviandad, lo digo desde más de quince años acompañando personas en consultorio.
Te dejo tres preguntas para que hagas el ejercicio hoy mismo:
- ¿Quién serías si no tuvieras que demostrar nada con la plata?
- ¿Qué te da el dinero que en realidad estás buscando por dentro?
- ¿Dónde está puesta tu identidad: en lo que hacés o en lo que sos?
La angustia no es tu enemiga. Es una alarma. Te está avisando que hay algo que mirar, algo que sanar, algo que va mucho más profundo que la inflación de julio.
Sanar la relación con la escasez
La buena noticia es que esa memoria de escasez se puede transformar. No se trata de ignorar la realidad económica —sería irresponsable— sino de no dejar que la realidad económica te defina. Podés hacer números y, al mismo tiempo, hacer las paces con tu historia.
Respirá. Sentís miedo, y está bien. Ese miedo viene de lejos, de generaciones que pelearon por sobrevivir. Agradecele por querer protegerte y decile que ahora estás a cargo. Que tu valor no depende del índice de precios. Que podés transitar esta tormenta sin perderte en el camino.
Porque al final, la plata va y viene. Lo que se queda, para siempre, es quién elegiste ser mientras la conseguías.
Si esto te resonó y querés empezar a mirar tu relación con el dinero desde un lugar más profundo, te espero en el consultorio: /consultorio