Se quedaron en el cangrejo: no vieron las perlas
Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal ·
Hace unos días dije, en un comentario, una frase que para mí es evidente:
«El tarot no tiene significado.»
Y me contestaron con burla. «El tarot está todo estudiado.»
Me quedé pensando —no en la burla, sino en la frase—. Porque la frase es cierta y es falsa al mismo tiempo.
Sí: el tarot está estudiado. Hay siglos de estudio, hay escuelas, hay libros, hay diccionarios enteros.
Y sin embargo:
El símbolo nunca termina de ser estudiado.
Y en esa diferencia está todo lo que quiero decirte.
1 · LA CONTROVERSIA: ¿ESTÁ INTERPRETADO, O SE INTERPRETA?
Hay dos maneras de leer una carta. Y no son la misma.
La primera dice: «esta carta significa esto.» Es la lectura del diccionario. Cada carta tiene su significado fijo, y el que estudió lo sabe. Y está bien: para empezar, sirve.
La segunda dice: «¿qué te dice esta carta a vos?» Es la lectura del símbolo. La carta no significa: abre. Y lo que abre es distinto en cada persona.
Y acá está la clave, que no es mía: es de Jung.
Jung distinguía dos cosas que solemos confundir: el signo y el símbolo.
- El SIGNO tiene un significado fijo. Como una señal de tránsito: «esto quiere decir aquello», y listo.
- El SÍMBOLO no tiene significado fijo: es una abertura hacia algo que todavía no es consciente.
Por eso, cuando alguien dice «el tarot ya está interpretado», está leyendo la carta como SIGNO — con un diccionario en la mano.
Y cuando yo digo «el tarot no tiene significado», estoy hablando de otra cosa: del símbolo. Que no se termina.
Y esto no es una opinión mía sobre el tarot: es lo que Jung dice del sueño. El sueño no tiene un significado universal: lo tiene para el que sueña. Y el terapeuta no interpreta por él: lo ayuda a encontrar el suyo.
Con la carta, pasa lo mismo. No hay un significado «correcto» esperando arriba de la mesa: hay lo que a vos te genera — angustia, tristeza, alegría, alivio. Y eso es el material de trabajo.
La carta actúa como un espejo del inconsciente: el símbolo no te impone una verdad desde afuera — rescata la verdad que ya habita en tu interior y que todavía no había encontrado palabras.
2 · EL CASO DEL BICHO: ¿CANGREJO O LANGOSTA?
Y hay un ejemplo que se ve a simple vista. Está en La Luna.
Abajo, en el agua, hay una criatura con pinzas. Y según quién la mire, es una cosa u otra.
- En el Tarot de Marsella está escrito: «écrevisse» — el cangrejo de río.
- Y en las barajas de hoy, muchos la ven langosta.
- Y hay quien dice «cangrejo» — a secas.
¿Cuál es?
Ninguna. Y todas.
El nombre lo puso alguien. La imagen la lee cada uno.
Y eso es exactamente la controversia del tarot, en un bicho de veinte centímetros: alguien dijo «esto es así»… y otro miró y vio otra cosa.
¿Quién tiene razón? Los dos. El que escribió el nombre, porque fijó una convención. Y el que mira, porque el símbolo se abre desde donde está parado.
3 · LAS DOS PERLAS
Y hay un detalle que casi nadie mira — y que cambia el sentido de la carta entera.
La criatura tiene las pinzas levantadas. Y si ampliás la imagen, en cada pinza hay una esfera blanca. Dos perlas.
Blancas. Perfectas. En las manos del que viene del fondo.
Y ahí la carta deja de hablar de fantasmas y empieza a hablar de otra cosa.
Porque la perla es una semilla. Se forma en la oscuridad, capa por capa, a partir de una herida. Nadie la ve nacer: se ve cuando ya está.
Y son dos. Dos posibilidades. Dos vidas posibles.
El que sube del fondo no trae barro: trae la semilla.
Y entonces el bicho no es «lo que asusta»: es lo que trae la posibilidad de nacer.
(Y fijate la vuelta: el que dice «ya está todo estudiado» no ve las perlas. Porque las perlas no están en el diccionario: están en la imagen, esperando que alguien se detenga a mirar.)
4 · LAS DIMENSIONES DEL TAROT
Y acá quiero hacer una aclaración, porque es importante.
Cuando digo «el tarot no tiene significado», no estoy despreciando la lectura de siempre.
Doña Mabel. Doña Rosa. La señora del barrio que tira las cartas — esa que ayudó a tanta gente. Esa lectura tiene un valor enorme. Es una dimensión.
Pero es UNA dimensión. Y el tarot tiene varias:
- La adivinatoria — la de siempre: «esto va a pasar».
- La simbólica — la de Jung: qué te dice la imagen a vos.
- La psicológica — qué te muestra de tu propia historia.
- La arquetípica — qué fuerza se está moviendo.
- La territorial — qué lugar ocupa, y qué está pidiendo.
- La espiritual — qué te dice de lo que no se ve.
- La filosófica — qué te hace pensar sobre la vida y sobre vos.
- Y la hermética — la más vieja de todas: lo que se lee entre líneas, lo que no se dice en voz alta.
Ninguna es la única. Y ninguna anula a la otra.
El error no es leer en una dimensión: el error es creer que es la única.
Y esto no es casual: el tarot tiene muchas dimensiones porque el ser humano las tiene.
Habitamos varias a la vez: la espiritual, la psicológica, la moral, la filosófica… (Y de eso hablan también los que hablan de «la quinta dimensión» y de «estar elevados»: de habitar más de una.)
Y el tarot es eso: un mapa de esas dimensiones.
Por eso cada uno lee desde donde está. De acuerdo a tu nivel de conciencia, leés el tarot.
Quedarse únicamente con lo que dijo alguien en 1500 o en 1900 no está mal — pero se queda corto: limita lo que la carta puede decirte.
Porque el tarot sigue vigente por una razón: evoluciona con la conciencia de cada época.
Por eso algunos se quedaron en el cangrejo… y otros ven las perlas.
5 · ¿Y ENTONCES, ESTÁ TODO ESTUDIADO?
Sí y no.
Está estudiado el diccionario. Los nombres, las correspondencias, las escuelas, los libros. Todo eso es útil.
Lo que no se termina nunca es el símbolo. Porque un símbolo no dice una cosa: abre una pregunta. Y las preguntas no se terminan.
El tarot no tiene significado: tiene el que le da el que lo mira.
Y por eso no hay una sola lectura correcta. Hay la tuya. Y esa —la tuya— es la que te va a decir algo.
Y PARA CERRAR
«El tarot está todo estudiado.»
Y sí: está estudiado. Hay siglos de estudio, y eso es un tesoro.
Pero «estudiado» no es «terminado».
Porque lo que se termina, se cierra. Y el símbolo no se cierra: se abre.
Más allá de las discusiones: lo fascinante del símbolo es que no se agota.
El tarot permanece abierto porque cada mirada humana que se posa sobre él lo recrea.
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Marcela Almazán — Arquitectura de Identidad Es un espacio de autoconocimiento y exploración simbólica. No es adivinación ni diagnóstico clínico. Lectura simbólica de autoconocimiento. No constituye terapia, diagnóstico ni tratamiento.