Icardi y la licencia hasta 2099: el lado B de manejar sin registro

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24/09/2026

Icardi y la licencia hasta 2099: el lado B de manejar sin registro

Icardi y la licencia hasta 2099: el lado B de manejar sin registro

En las últimas horas se conoció una noticia que se robó las redes por lo absurda: a Mauro Icardi le suspendieron la licencia de conducir hasta el año 2099. Una sanción que, en el papel, durará más de setenta años. Detrás del meme hay algo que nos habla de todas: de las cosas que manejamos sin registro, de las multas que se acumulan en silencio y de los límites que nadie puso a tiempo.

No vengo a hablar de él ni a repartir culpas. Vengo a leer el lado B, que es lo que hacemos acá cada semana: tomar la noticia y darle vuelta para mirarla hacia adentro.

Las multas que no te enseñan nada

Pensalo: una sanción que recién termina en 2099 no educa a nadie. Llega tarde, tan tarde que se vuelve un chiste. Y con nosotras pasa algo parecido: acumulamos consecuencias que no nos enseñan nada porque nunca las miramos a tiempo. El cansancio, el cuerpo que avisa, los vínculos que se desgastan, las deudas que se estiran. Todo eso son multas silenciosas que dejamos en el olvido hasta que un día explotan.

El castigo externo no cambia la conducta. Lo que cambia es la conciencia: darte cuenta, registrar, hacerte cargo antes de que llegue la infracción.

¿Y vos cuántas cosas manejás sin registro?

Acá aparece la palabra que me interesa: registro. En Argentina le decimos registro al carnet de conducir. Pero registrar también es darse cuenta, anotar, notar lo que pasa. Y hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿hace cuánto manejás tu vida sin el registro al día?

¿Cuántas veces seguís de largo aunque el cuerpo te pide frenar? ¿Cuántas veces dijiste «ya fue» cuando en realidad te estabas lastimando? ¿Sabés qué sentís hoy, o andás en piloto automático de lunes a domingo? Manejar sin registro no es solo un problema de tránsito: es una forma de vivir a los apurones, sin mirar los espejos, sin chequear si la que conduce está en condiciones.

Las licencias que nadie te dio

Hay otra lectura, más profunda. Muchas mujeres llegamos a la adultez sin que nadie nos haya habilitado del todo: sin que nos hayan registrado la mirada, la voz, el deseo. Entonces aprendemos a manejarnos como podemos —a veces acelerando de más, a veces quedándonos, a veces pidiendo permiso para existir.

Sacarte el registro interior es darte el permiso que no te dieron: para descansar sin culpa, para decir no, para elegir tu vida aunque a alguien no le guste. No se trata de hacer lo que se te dé la gana, sino de conducir con conciencia, con límites claros y con la libreta al día.

Cómo empezar a registrarte

  • Tres frases por día. Antes de dormir, escribí qué sentiste, qué necesitaste y qué te pesó. Es el registro más barato y más transformador que existe.
  • Frená antes de la multa. Cuando aparezcan el cansancio, el enojo o la tristeza, pará. Respirá. Cinco minutos de pausa evitan vínculos chocados.
  • Mirá los espejos. De vez en cuando, revisá cómo te está tratando la vida: quién te suma, quién te resta, en qué andás repitiendo viejas historias.
  • Renová tu licencia. Así como el carnet vence, tus permisos internos también se renuevan: lo que necesitabas a los 20 no es lo mismo que necesitás a los 40. Escuchate de nuevo.
  • Pedí acompañamiento. Hay manejes que no conviene hacer en soledad. Una terapia es una forma de tener un registro externo que te ayuda a leerte.

Nadie maneja bien su vida sin un registro interno al día: saber qué sentís, hacia dónde vas y cuándo hay que parar.

De la sanción a la conciencia

La historia de la licencia hasta 2099 va a durar lo que dura un meme: unos días. Pero la pregunta que deja puede durarte más, si te la tomás en serio: ¿qué necesitás registrar de tu vida hoy para no esperar a que llegue un castigo que siempre llega tarde?

No hace falta esperar a chocar. Se puede empezar ahora, en pequeño, con ternura y con método. Como todo aprendizaje, se hace paso a paso.

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