El dólar blue sube, y con él algo más: la angustia que no aparece en las pantallas
Por Marcela Almazán, terapeuta transpersonal · · Actualizado el 04/10/2026
El dólar blue sube, y con él algo más: la angustia que no aparece en las pantallas
Otra vez el dólar blue en las noticias: subió, cerró en $1.545, la inflación de julio dio 2,1% y los economistas avisan que viene un «callejón complicado». Y vos, en tu casa, mirás el celular y sentís eso: un nudo en el pecho, la cabeza que no para, el miedo a no llegar a fin de mes. De eso no habla nadie. Ese es el lado B de la economía, y hoy quiero mirarlo con vos.
Porque acá todos hablan de números, de reservas, de mercados. Pero atrás de cada número hay una persona desvelada a las tres de la mañana, recalculando cuentas que ya no cierran. Eso no lo mide ningún índice: es ansiedad económica, y en Argentina la sufrimos como deporte nacional.
La plata no es solo plata
Desde la terapia transpersonal, el dinero es mucho más que un medio de cambio. Es un símbolo cargado de historia: lo que te dijeron de chico sobre la plata, cómo la vivieron tus viejos, si alcanzaba o faltaba, si se hablaba o se escondía. Todo eso quedó grabado en tu psiquismo y hoy se activa cada vez que el dólar pega un salto.
Hay personas que ganan bien y viven con el cinturón apretado por dentro, con un miedo constante a quedarse sin nada. Otras que no llegan y, sin embargo, se sienten en paz. ¿La diferencia? No es el monto, es el vínculo. La relación que construiste con la abundancia y con la escasez.
El dinero amplifica lo que ya sos: si adentro hay miedo, la plata se vuelve amenaza. Si adentro hay confianza, se vuelve herramienta.
El miedo que te desvela no es por la plata
Cuando escarbamos un poco, casi siempre aparece otra cosa debajo de la angustia por la plata. A veces es el miedo a no ser suficiente. A veces es el terror a depender de otros, a perder el control, a que te vean frágil. La plata se convirtió en la pantalla donde proyectamos nuestros miedos más viejos.
Pensalo así: si el dólar baja, ¿desaparece tu angustia? Seguramente no. Porque la angustia no viene del dólar. Viene de una creencia aprendida hace mucho, que dice algo así como «no alcanza», «no merezco», «en cualquier momento se termina todo». El dólar solo le da una excusa para salir a la superficie.
Qué podés hacer hoy, sin esperar a que baje el dólar
- Nombrá el miedo real. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Escribilo. Cuando le ponés nombre, deja de ser un fantasma y se vuelve algo que se puede mirar.
- Separá lo que podés controlar. El dólar no lo manejás. Tus gastos, tu orden, tus decisiones, eso sí. La energía puesta en lo que no controlás es angustia; puesta en lo que sí, es poder.
- Revisá tu historia con la plata. ¿Qué escuchabas de chico? ¿»La plata no alcanza», «los ricos son malos», «no hables de eso»? Esas frases hoy mandan más de lo que creés.
- Practicá la gratitud de lo que ya hay. No es conformismo: es anclar en la abundancia presente para no vivir secuestrado por el miedo al futuro.
La economía es colectiva, pero tu paz es tuya
No te voy a decir que la inflación no importa, porque sí importa y duele. Pero hay una diferencia enorme entre ocuparte de tu economía y dejar que la angustia te la viva a vos. Una cosa es responsable, la otra es sufrimiento estéril.
El país va a seguir dando vueltas, el dólar va a seguir bailando. La pregunta no es cuánto va a estar el blue mañana. La pregunta es si vas a seguir dándole a un número el poder de robarte la calma.
Si sentís que la angustia por la plata te desborda, que te desvela, que se metió en tu pareja o en tu cuerpo, no lo minimices. A veces el bolsillo se arregla ordenando números, y el alma se arregla hablando de lo que esos números te despiertan. Te espero en el consultorio para mirarlo juntos: /consultorio