¿De quién es la infancia que estás mostrando? Lo que el sharenting dice de vos

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¿De quién es la infancia que estás mostrando? Lo que el sharenting dice de vos

¿De quién es la infancia que estás mostrando? Lo que el sharenting dice de vos

Le llaman sharenting: la práctica de compartir fotos, videos, anécdotas y momentos íntimos de tus hijos en redes sociales. Hay niños que tienen más contenido online a los cinco años del que sus padres tendrán en toda su vida.

Y cada vez que se habla de esto, el argumento es el mismo: «es mi hijo, yo decido». Pero hay una pregunta más incómoda que nadie está haciendo: ¿qué necesidad tuya está satisfaciendo esa exposición?

El niño como extensión narcisista

En biodescodificación trabajamos con una idea potente: cuando un síntoma se repite sin causa física aparente, hay que buscar en el inconsciente del sistema familiar. En el sharenting, el «síntoma» no es del niño: es del adulto.

Mostrar a tu hijo todo el tiempo, cada logro, cada momento «tierno», cada gracia —¿para quién es eso? ¿Para él, que ni siquiera tiene noción de lo que es una red social? ¿O para vos, que recibís likes, comentarios, validación?

Cuando un padre necesita que el mundo vea lo buen padre que es a través de la imagen de su hijo, el hijo deja de ser una persona y se convierte en un espejo.

Qué herida se activa

Detrás de la sobreexposición suele haber una herida de invisibilidad. Un «a mí no me miraron de chica» o un «nadie reconoció lo que yo hacía». Entonces compenso: miro a mi hijo como me hubiera gustado que me miren, pero necesito testigos. Necesito que el mundo vea que estoy haciendo lo que a mí no me hicieron.

El problema es que el hijo no pidió ser el vehículo de tu sanación.

La infancia como propiedad

Hay algo muy oscuro en asumir que la vida de tu hijo te pertenece. Que sus fotos son tuyas. Que sus momentos son tuyos. Que podés decidir qué se comparte y qué no sin preguntarle —porque total, es chico, no entiende.

¿Qué va a pasar cuando ese niño tenga 15 años y encuentre todo lo que publicaste? ¿Cuando descubra que su primera pelea con un amigo, su primera tristeza, su primer berrinche, están documentados para siempre en internet?

La infancia no es propiedad de los padres. La infancia es un territorio que nosotros custodiamos. Y custodiar no es mostrar: es proteger.

Una pregunta para cerrar

Cada vez que estés por subir una foto de tu hijo, hacete esta pregunta: ¿esto es para él o es para mí? Si es para vos, no lo subas. Tu necesidad de validación se trabaja en terapia, no en Instagram.

Tu hijo no vino a sanar tus heridas de reconocimiento. Vino a vivir su propia vida. Y vos tenés el privilegio —y la responsabilidad— de protegerla.

Si esto te tocó y querés profundizar, podés agendar una sesión conmigo en https://www.terapiasmarcela.com/consultorio. La biodescodificación nos ayuda a entender qué se esconde detrás de nuestras conductas más automáticas como padres.