La pelota no se mancha, la identidad sí: por qué dejamos que 11 jugadores carguen con nuestra alma

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La pelota no se mancha, la identidad sí: por qué dejamos que 11 jugadores carguen con nuestra alma

La pelota no se mancha, la identidad sí: por qué dejamos que 11 jugadores carguen con nuestra alma

Mirá, te voy a decir algo que probablemente ya sentiste pero no te animás a decir en voz alta mientras ves el partido con tus amigos: cuando Messi agarra la pelota, no es sólo él el que está en juego. Somos vos, soy yo, somos todos. Y eso, querido, es un problema que va mucho más allá del resultado del Mundial 2026.

Hoy Argentina late al ritmo de la pelota. Las redes explotan, los edificios se tiñen de celeste y blanco, la gente llora en los bares. Y está perfecto. Pero yo, como terapeuta transpersonal que soy, no puedo evitar preguntarme: ¿qué estamos poniendo realmente en esa camiseta?

El arquetipo del Héroe colectivo: cuando el fútbol se vuelve religión

El fútbol no es un deporte. Es un ritual contemporáneo. Y lo sabés mejor que yo. Te sentás frente a la tele, prendés velas, hacés promesas, te abrazás con desconocidos. Es una catarsis colectiva. El problema no es la emoción — la emoción es hermosa. El problema es cuando tu identidad se vuelve dependiente de 11 tipos que corren detrás de una pelota.

Te voy a leer la mente: ¿Cuánto de lo que sentiste en el último partido era alegría genuina y cuánto era alivio de que «por fin algo sale bien»? Porque esa es la trampa del arquetipo del Héroe. Depositamos en Messi (o en quien sea) toda nuestra esperanza de ser reconocidos, de ser valiosos, de ser amados.

Cuando un país entero respira al ritmo de un penal, no es fútbol. Es un grito colectivo de «existimos, valemos, somos».

Y cuando ese penal se erra — como pasó con tantos otros héroes antes — el duelo no es deportivo. Es un duelo identitario. Te desmoronás. ¿Te suena conocido?

¿Qué pasa cuando el héroe se retira? La trampa de la pertenencia externalizada

Acá va lo que nadie te está diciendo en los medios ni en los bares: Messi se va a retirar. Y cuando eso pase, ¿qué va a quedar de nosotros? Porque si toda tu identidad como argentino está puesta en «somos los mejores del mundo», cuando eso flaquee, te quedás sin piso.

El fútbol nos da una pertenencia fácil. No requiere trabajo interno. Te ponés la camiseta y ya estás adentro. Pero esa pertenencia es de plástico si no la acompañás con algo más sólido. Preguntate: ¿Qué te pasa a vos cuando Argentina pierde? ¿Tenés miedo de sentirte invisible? ¿De que el mundo te mire con lástima?

Porque el arquetipo del Héroe no es un problema — es humano. El problema es cuando te olvidás de que vos también sos protagonista de tu propia vida. Mientras Messi corre, ¿vos qué estás corriendo? Mientras la pelota gira, ¿tu vida gira también o está paralizada esperando el próximo gol?

La catarsis del trance: disfrutar sin fundirse

No te estoy diciendo que no cantes el himno, que no llores, que no te emociones. Todo lo contrario. El fútbol es un espacio sagrado de catarsis colectiva. Es uno de los pocos momentos donde nos permitimos sentir juntos, donde el cuerpo se mueve al mismo ritmo, donde el «yo» se diluye en un «nosotros». Eso es hermoso y necesario.

Pero hay una línea finita entre la catarsis y la dependencia emocional. Te invito a mirar:

  • ¿Vivís el partido o el partido te vive a vos? Cuando ganan, ¿te sentís victorioso en tu vida? Cuando pierden, ¿te sentís derrotado?
  • ¿Qué pasa con tu autoestima los días que no hay fútbol? ¿Tenés otros espacios donde sentirte parte de algo?
  • ¿Estás usando el Mundial para evadir lo que no querés mirar? La emoción compartida puede ser un refugio, pero también una trampa si no volvés a tu propia cancha.

El ritual consciente: la verdadera celebración

Vas a seguir viendo los partidos. Vas a seguir vibrando. Y está perfecto. Pero hacé un pacto con vos mismo: disfrutá el trance sin perder tu centro. Cada vez que festejes, recordá que ese héroe que corre en la cancha tiene su propia historia, sus propias heridas. Y vos también.

La pregunta no es si Messi va a romper otro récord. La pregunta es: ¿vos estás rompiendo tus propios récords? ¿Estás yendo a terapia? ¿Estás sanando tus vínculos? ¿Estás persiguiendo lo que realmente querés?

Porque cuando el Mundial termine, el partido de tu vida sigue. Y ahí no hay VAR, no hay suplentes, no hay alargue. Sos vos con tu propia pelota.

Y ahora, una invitación

Si sentiste que esto te movió algo, si te reconociste en alguna de estas líneas, tal vez sea momento de dejar de poner tu identidad en 11 jugadores y empezar a construirla desde adentro. No es fácil, pero se puede. Yo te acompaño.

Agendá una sesión conmigo en https://www.terapiasmarcela.com/consultorio. Vamos a ver qué está pasando en tu cancha personal. Te espero.

— Sandra Marcela Almazán